martes, 21 de noviembre de 2017

GARDENJUNKIES: Algunas consideraciones.



ALGUNAS CONSIDERACIONES

Aunque, a decir verdad, la inmediatez fue la característica principal en el cuaderno de notas que se fue generando desde, y entre, mediados de septiembre de 2016 y la primera semana de julio de 2017, bajo la tiranía del like en la red social Facebook, con el nombre de VIVEROS Y JARDINES… Y JUNKIES, habría de ser justo conmigo mismo para poder serlo con los demás y apuntar aquí algunas consideraciones que han sido indispensables para conformar la estructura del libro que ahora tienes en tus manos, lector. En los tiempos que corren nada es espontaneo y nada se deja al azar, aunque pueda parecer lo contrario

Parecería oportuno, que el grosso de este libro: Cuaderno de notas y Junkies, tuviese un frontispicio, un algo con el que dar comienzo a una historia, o bien, un cómo he llegado hasta aquí. De manera que, obviamente, era necesario empezar por un principio e idear un planteamiento que conectara con el nudo y desenlace de este híbrido alejado, muy alejado, del cuento: Garden, el primer apartado del libro. Se trata de un solo poema, fragmentado, y pensado en prosa, el cual abre y da inicio a un ejercicio de escritura que dio comienzo en el mes de febrero del año 2013, el cual, también, di por finalizado a últimos de septiembre de 2016. Esto es, más de tres años y medio, en los que, mes a mes, y por diferentes trámites, tuve que personarme en una Oficina de Empleo. Esto es, desde la traumática finalización del último empleo remunerado que tuve hasta el siguiente, es decir, el primer contrato laboral, más de tres años después, con la Agencia de Empleo del Ayuntamiento de Madrid. Quisiera también, hacer mención al texto de cierre a este apartado: La transición 2.0, concebido en este mismo espacio temporal, y que en este intervalo fue publicado por Ediciones Liliputienses, recogido en el cuaderno de poemas VIGA (enero 2016).

Sobre el apartado Cuaderno de notas poco o nada más que añadir, que lo que ya de por sí en él aparece. Lo escrito, escrito está. Aunque me gustaría referir su fragmentación, la manera en que están establecidos sus capítulos, basados igualmente en la obviedad del espacio-tiempo, sin embargo, dividido todo él según el Calendario Revolucionario o Republicano Francés (octubre de 1793 hasta septiembre de 1805), donde el año empezaba a las 12 de la noche del día que se producía el equinoccio de otoño, el cual el poeta Fabre d’Eglantiene puso toque literario al nombre de los meses. A saber: 1, Vendemiaire (el mes de la vendimia; recordemos que empiezan el año en nuestro septiembre); 2, Brumaire (el mes de las brumas); 3, Frimaire (el de la escarcha); 4. Nivose (el de la nieve); 5, Pluviose (lluvioso); 6, Ventose (ventoso); 7, Germinal (brotar); 8, Floreal (adornar, florecer); 9 Prairial (el de las praderas); 10 Messidor (el de las mieses); 11, Thermidor (el del calor); 12, Fructidor (el de los frutos). Los días de la semana, obviados en el cuaderno de notas puesto que se dividían en décadas (semanas de diez días), eran: Primidi, duodi, tridi, quartidi, quintidi, sextidi, septidi, octidi, nonidi y decadi. Aunque en este libro, la nomenclatura aparece castellanizada. La curiosidad del asunto me pareció original y una manera distinta de fraccionar un diario. Nada más. Por otro lado, el tercer apartado: Junkies, llevando el mismo proceso temporal de escritura lleva incorporado un fraccionado más personalista, referido a las personas que me acompañaron a lo largo de todos estos meses, he hicieron que mis pies sintieran de nuevo la dureza del suelo, que comprendiera que la realidad podía confundirse con la ficción en el momento en el que vivimos y que nos tocó en suerte. Algo más que justo es dedicarles a todos ellos este libro.

Además, el cuaderno de notas va acompañado, de un glosario fuera de contexto, el cual cierra cada capítulo del mismo. Organizado alfabéticamente, descontextualizado decía, si lo que en él traté fue descifrar, y de paso adjetivar, algunos aspectos del covénticulo literario contemporáneo en el que habito. Si bien, y al margen de mi diversión, mejor hubiera estado el haberlo dejado en su estadio concreto, tal y como otros, expertos en todo caso, habían concibido muchos de estos conceptos y términos que aquí recojo. Aunque, prácticamente en su totalidad, el significado es el que es. De cualquier modo, y en todo caso, se trata de palabras. Palabras que me acompañaron y quise asimilar durante el transcurso de este diario y que fui recogiendo por boca de otros, en los talleres y charlas que presencié, y en mis propias lecturas, en torno al mundo vegetal. Acaso me sirvieron para la curiosidad y el aprendizaje, y, por qué no, de mero entretenimiento.

Me hubiera gustado escribir sobre el amor, la felicidad y todas esas cosas de las que tratan los libros magníficos, de historias importantes; pero este es un libro de mierda, de un jardinero de mierda. En él cada mierda tiene su historia y cada historia su mierda. La mierda a pocos importa, solo a cerdos y moscas. Es decir, a los impertinentes y a los que hozan en ella. Tampoco es un libro de crítica, o denuncia. Se trata, en todo caso, de un libro que documenta una situación concreta en un tiempo determinado. Prosa, poesía, anotaciones diarias... la impronta textual de una experiencia vital propia, como vómito literario. Esto es lo que yo creo que es GardenJunkies, aunque quizá esté equivocado.

El autor

Valle del Kas. Septiembre de 2017. Un año después de casi todo.

Gsús Bonilla. GardenJunkies (Tigres de papel, 2017).

http://www.tigresdepapel.es/producto/gardenjunkies/

viernes, 17 de noviembre de 2017

LICENCIAS PARA ORBITAR por MARÍA JESÚS MARCOS ARTEAGA



Extraño el invierno, el vaho en los cristales, las ganas de estar en casa, la nariz roja, las manos congeladas, el frío penetrante. Extraño la nieve, la lluvia torrencial, la niebla, el olor a tierra, las mañanas victorianas y el sonido de la leña crepitando en la gloria. Extraño gritos de niños por las calles, ruido de vecinos, pandillas en bicicleta, cascos de caballos y carros… hasta los perros y gatos parece que escasean. Extraño multitud de chimeneas tosiendo sobre cielos blancos, fundiéndose ambos, inundando el ambiente de olor a humo, hogar, cuentos. Extraño entrar en otras casas sin tocar el timbre. Extraño, simplemente, esas casas que ya no existen y donde no había que anunciarse. Bastaba dar un grito por la puerta de atrás, con la certeza de una sonrisa agradecida y contenta de tenerte allí.

Extraño viejas costumbres de viejos y viejas que ya no están. Extraño a mi padre, que se fue una noche como esta, hace ya tres años...cuando subiendo a dormir, el aullido de cientos de perros me heló la sangre con un largo escalofrío. Sabía que estaban llamando a su pastor… y con ellos, al rato, se fue: silbando por la vereda. Días antes de irse, flotando sobre su nube, más ángel ya que otra cosa, me miró fijamente desde la ventanazul de sus ojos cosmonautas y me dijo: “tú, eres guapa”. Fue como si me clavaran una flecha y tuve que salir deprisa, conteniendo unos lagrimones que me nublaban la vista. No se lo decía a mi cara, demacrada por el cansancio y la tristeza acumulados, sino directo al fondo de mi alma, como una verdad sin fisuras, redonda y clara como la luna. Nunca sentí tanta luz de golpe, la misma que inundaba la casa entera desde hacía unos meses, cuando su carácter habitual, recio y templado, fue dando paso a otro que se preparaba para abandonar este mundo, dejándonos montón de anécdotas plagadas de humor: palabras y pensamientos en apariencia inconexos, adulterados por las drogas, que nos hacían llorar y soltar carcajadas a partes iguales y que en todo caso, terminaban taladrándote el corazón.

Extraño, en definitiva, la verdad de las cosas simples. Cuando vivíamos más que pensábamos. Sin medir el tiempo ni el miedo invertidos en causas tal vez ya perdidas. Extraño la pureza y la belleza de todo el que no aspira a ser nada distinto de lo que es.

Dónde andará Saturno esta noche… pareciera que me he tragado el planeta entero con todos sus anillos, que aquí me tiene divagando y taciturna con mi taza de turno… ay Saturno. Y luego pienso que qué necesidad tengo de andar aquí relatando estas cosas a un público multiforme, hiperestimulado o adormecido. Tengo menos necesidad que pudor, desde luego, y a pesar de todo lo hago: por el tributo debido a mis raíces, que me amarran bien firme a tierra, cuando siento que pierdo el rumbo. Licencias, tan sólo, para orbitar.

María Jesús Marcos Arteaga


jueves, 16 de noviembre de 2017

NO PASES FRÍO por CELESTE PÉREZ FERNÁNDEZ




Observo a una niña. Juega con un muñeco desnudo. Lo cubre con servilletas de papel; dice "no pases frío". Y lo olvida en una silla. En cierto modo, las palabras son también cunas abandonadas de supervivencias.

Celeste Pérez Fernández


martes, 14 de noviembre de 2017

UN HOMBRE GRIS Y OTROS RELATOS: Maica Bermejo Miranda.



Este es un libro para quien ha tenido alguna vez la necesidad de escapar de algo irremediable; para quien gusta rememorar el roce de una caricia sobre su piel, para quien ha buceado en el silencio de la noche cuando los acontecimientos del día se pasean por nuestra cabeza buscando respuestas.

La autora nos plantea dilemas como: ¿Te has preguntado alguna vez qué hay detrás de los seres anónimos que se cruzan en tu camino? ¿Qué consecuencia puede tener cuando las lenguas se confunden y se desconoce el idioma que hablan? ¿Qué peligros nos acechan en el vértice de lo desconocido? ¿Existe algo más allá de la vida? ¿Qué sucede cuando quedamos prendidos de los recuerdos? Y la historia ¿fue tal como nos la contaron? Las respuestas las pueden dar Pilar, experta en emboscar realidades; Margarita, la tejedora de sueños; Fernando, el viajero hacia ninguna parte; Isabel, la niña adolescente que se jugó el todo por el todo en aras del amor; Ojo de Halcón, el guerrero protector de su tribu; Ted Bundy, encantador de serpientes que encabezó la lista de los asesinos en serie, o Rosa, exiliada en su propia casa.

Si algo define este libro es la libertad. La autora deambula a través de los sentimientos por mundos y personajes dispares, sin nexo de unión entre sí, excepto, el calado humano de sus protagonistas. Contado en un lenguaje directo y cercano, alterna luces y sombras en veintiún relatos que sorprenden y emocionan al lector.

Veintiuna pinceladas que nos acercan a la cálida prosa de la escritora, que como un buen preludio, despierta nuestras expectativas y nos deja con ganas de más.


Maica Bermejo Miranda

(Guadix, Granada) Proviene de una familia que abrió su mente a través de diferentes vías que convergían en el amor al arte en todas sus expresiones. Ha colaborado en diferentes antologías y en las revistas digitales Kissabook, Hankover, Acantilados de Papel, Culturamas, Excodra Literatura y Extramuros. Sus cuentos "La Bruja de la lana" (2014), "La rueda del tiempo" (2015) y "Canción de Navidad" (2016) han sido seleccionados y publicados en el I , II y III Certamen Ángeles Palazón de cuentos de Navidad. Ha participado en los fanzines Vinalia Trippers "Duelo al sol" (2014) y "Healter Skelter" (2016). Forma parte del Proyecto "Escritores Perdidos-Un lugar para encontrar". Un retrato directo y frontal sobre la generación perdida de la literatura española. Se define como escritora autodidacta y compulsiva. Un hombre gris y otros relatos es su primer libro publicado.

lunes, 13 de noviembre de 2017

LLAMADA por MARCOS MATACANA MARTÍN



cuando por fin los cuerpos se separan
Vicente Aleixandre

Como un silbido a veces, como un grito,
astillas de cristal en la garganta,
la percepción del frío y el metal
del agua que en el mar es obsidiana,
sobre la piel quemada, cicatriz
que añora ahora en vano las heridas;

o es el aplauso rutinario y triste
de cuerpos que entrechocan cuando se aman
y tejen un capullo con la seda,
o el vaho en el espejo que algún día
el tiempo nublará sin que ya importe
la imagen que refleja si no es tuya.

Y no sentirte más, y no sentirse
tampoco en otros cuerpos, ni ser nadie,
mirar al frente y solo ver vacío;
volverse y ver que atrás no queda nada.

Saberse un eslabón de la cadena
de nombres que son polvo y no ser más
que el monstruo con grilletes que la arrastra.


Marcos Matacana Martín, de Silva de varia erección (Cuadernos de humo, 2017).

lunes, 6 de noviembre de 2017

TEMBLOR por GASPAR MOISÉS GÓMEZ




Esa es la palabra: temblor.
Lo que queda después de la ceniza
que nombramos, ya libre de su sombra
temporal. La paloma en el mármol
sacrificada hasta la última cruz
de su aliento. Lo que no veremos
después de ver, a tientas, ese espacio
de la mujer amada. La palabra
que nace después de escribir
sobre ella la Palabra. El vacío
en que resuena el orbe. La naturaleza
luminosa, sin ojo que la vea.
Sentida sólo en sus agudos límites.

Sólo eso quisiera dejaros
cuando, después de muerto, me leáis
y cante yo en el dominio de la muerte.


Gaspar Moisés Gómez, de Edén perdido y otros síntoma (Eolas Ediciones, León, 2014)

AGITADORAS 87

sábado, 4 de noviembre de 2017

QUERER NO ES PODER por RAMÓN GUERRERO




Es cierto. A veces me pierdo en los matices.
Pero están tan bellas, tan bien arregladas que la senda interna
solo es un tránsito,
el velo que cubre el deseo y la delicia
hasta la última y negra
fuente de la vida.
La vía es oscura y el tesoro tan,
tan anhelado...
Hace más de mil años que amanece,
siempre girando la flor del reloj,
sus horas enloquecidas
de gusto en el dulce juego del fuego,
del fuego de la belleza que
es arquitectura que no arde,
pero muerde el olvido
y lo que ha de venir.
El lecho nunca es eterno,
aún siendo viejo.
Lanzo la flecha, la más alegre
y triste a un tiempo.
En cada boca abierta,
un caballo indeciso.
En cada soledad, una carencia
que jugará en la playa
con algún que otro grito de esperanza.

Ramón Guerrero


jueves, 2 de noviembre de 2017

CON TINTA, EN PAPEL SEDIENTO por JULIA ROIG




En las palmas de mis manos vienen marcados los surcos/caminos.
De ellas también mana la urdimbre del vocabulario del ojo,
para empuñar mis recuerdos tramposos sobre la hoja,
o abrirme por dentro y hacer autopsia de la pena y sus escorias.
Con la luz restada de la tarde, desembocarme,
enjuagarme el tiempo perdido,
en mares misteriosos que brillan como los labios, como la locura.
Y escucharme, por dentro.

Y así decirme, con tinta, en papel sediento,

Que

consideré los cuerpos ciudades, me adentré,
errando calles,
confundiendo trazados,
alabando arquitecturas.
Emborrachándome en ellos.
Lamí sus tugurios.
Fui vaho en la madrugada de algún coche.
Desperté varias veces.
Limpia y plena en ocasiones.
Amnésica y rotunda en otras.
Amé las resacas y me dejé conmover
por las palabras y gestos en oscuros callejones.
Me infecté de profundidad.
Reina bipolar,
roca en la paciencia,
pluma en el fuego.
Olvidé mi densidad y me atravesaron huracanes,
cíclopes de lluvia envenenados de ego.
Esponja, hembra,
tan tóxica, impura
como niña despeinada en tus campos.
Me aferré.
Desnutrida y lírica.
Incansable, extranjera en tu carne.

Hurgué cavé en el corazón,
flirteé con mi propio desprendimiento,
la idea de no volverme a mí misma.
Yegua sacrificada,
desdibujé tus lindes y emergí del dolor,
de las ruinas,
de los glaciares que nacen de un adiós.

Me desfiguró la congoja de sentirme perdida por un momento.

Contemplé la grieta e imaginé la fuga del amor,
como un idioma que desaprendemos de no usarlo,
como un cántaro de dicha líquida golpeando mi propio suelo.
Con el vientre exaltado,
delinquiendo con saña en mi hondura,
apreté la mandíbula,
improvisé itinerarios en avenidas incendiadas y desconocidas,
y me revelé de nuevo aprendiz y tropezada,
reconociendo la vida un esbozo constante.
Desplegué el arrecife, prendí hogueras,
escuché mi pulso acelerado,
toqué pie en mí misma.
Y volví a respirar reconciliada con el animal que me habita.


Julia Roig, del blog Miss Desastres Naturales.


martes, 31 de octubre de 2017

NOS PROHIBIERON BAILAR: Jorge M. Molinero.




Las esquirlas del temor no son efectivas 
contra los que insistimos en permanecer 
en la pista de baile. La putrefacción 
de los órganos internos envilece
nuestros movimientos, nos transfiguramos 
en muñecas inertes de porcelana con las 
mejillas sonrosadas y las manos se tocan 
en la obscuridad de los remolques y los ojos 
mutilados para acariciar con vértigo la libertad. 
Salomón reina con un bastón de terciopelo, 
él ejecuta pero nosotros decidimos si quedarnos 
con la parte de abajo o meter en bocas desconocidas. 

O por qué no, en el juego del desmembramiento, 
ser un puzzle que encaja las piezas 
entre las hendiduras de cada costado. 

Es nuestro juego fuera de la pista de baile, 
Miss Nueva Orleans hace ariete de un parquímetro. 
Nos prohibieron bailar y eso reforzó nuestro tallo.

*

No fueron disturbios, 
sólo una protesta espontánea 
contra aquellos que nos apaleaban. 

Un grito 
de las cuerdas vocales 
que nadie creía nuestras. 

El estruendo 
provocado 
por la nuez 
de Judy Garland.

*

 Pero tú no eres igual, linda 
no eres igual que ellas. 
Menstrúas ríos azules: 
azul vestido de Judy Garland. 

No eres igual, escondes 
en casa una carta 
con la obligación 
de alistarte para Vietnam.


Jorge M. Molinero,
de Nos prohibieron bailar
(Planeta Clandestino, 2017).

lunes, 30 de octubre de 2017

POÉTICA por KARMELO C. IRIBARREN




Poner
una palabra
detrás de otra,
hasta llegar
a la última.
Y cerrar
con un punto.
Y que dentro
esté yo,
o alguno
de vosotros,
o alguna,
haciendo
cualquier cosa
interesante.

Karmelo C. Iribarren

viernes, 27 de octubre de 2017

LA NADA DEL TIEMPO por MARLUS LEÓN




Escribo en la línea de tus dedos
porque no sé hacer otra cosa…
solo buscar el rastro de las mariposas
y anidar en tu pecho
guardo canicas en los bolsillos
cuando cruzo el mundo
me agarro fuerte a los colores
que me traje de la infancia
la nada del tiempo
habitando las horas
las brasas que laten al alba
la piel anudada
y los párpados como banderas
de regreso a casa…

Marlus León


martes, 24 de octubre de 2017

NO COMAS MI CORAZÓN: Dos poemas.




Gatillo

Collect some stars to shine for you
and start today 'cause there's only a few
a sign of times my friend.

Trigger (In Flames)


¿Cuántas estrellas 
puedes contar en el firmamento
antes de apretar el gatillo?

Dime,
¿por qué tuvimos
que caer eternamente?
Si lo sabes todo,
¿quién nos llevó
al extremo del mundo?

Los años pasan,
las nubes recogen nuestra tempestad.
¿Cuándo llegará el día
en que recuperemos
el vaticinio de tu escaso futuro?

La luz roja parpadea
fatigando tus pupilas ausentes.
Por la escalera
bajan nuestros dobles
a quienes apenas reconocemos.

Se descerraja un disparo
sobre la sien de tu cordura,
aún te preguntas,
¿cuántas estrellas 
puedes contar en el firmamento
antes de apretar el gatillo?


Desecado

En tu nombre ignoto desequé raíces de maderas innombrables. Unos días después, las quemé junto a los restos de mi corazón resquebrajado, con el nuevo aire insuflado llegué sin ambages a nuevos territorios desechados por el hombre. Reiné triunfante sobre el fracaso y la codicia. Navegué de nuevo en pos de un viaje inacabado.


Pablo Malmierca, de No comas mi corazón (PiEdiciones, 2017).

http://www.piediciones.es/

lunes, 23 de octubre de 2017

ANA GRANDAL: Microrrelatos.




Naufragio

Después de Leonardo, Alicia no levanta cabeza. Sale por la noche de caza y la mitad de las veces acaba en un callejón oscuro, borracha y abrazada con desesperación a cualquiera que le haya entrado en un bar. Al día siguiente su mente borra concienzudamente las facciones desconocidas, mutándolas por el añorado rostro de Leonardo y, por unos momentos, él vuelve a estar entre sus brazos.

Una mañana, Alicia se descubre incapaz de trazar con precisión la línea de sus mullidos labios. Al cabo de unas semanas no recuerda el color exacto de la mirada de Leonardo y, pasado un tiempo, el óvalo de la cara se desdibuja sin remedio. Así, poco a poco, van aflojándose las sogas que la anclan al fondo del pantano.


La primera vez 

Esteban, abrumado por su actuación, se corrió apenas entró en el cuerpo de Alicia. Alicia, angustiada por agradar, lo único que ha podido sentir es su propia ansiedad. 

—¿Te ha gustado? 
—Sí. ¿Y a ti? 
—También.


Cara o cruz 

Las risas al unísono, las canciones a coro, el sexo cómplice, las confidencias susurradas, los guiños confabulados, las cañas con tapeo, las eternas conversaciones, los desayunos en la cama, las películas disfrutadas, los viajes proyectados. 

Los silencios oscuros, las miradas rehuidas, las palabras como dardos, los besos negados, la voz alzada, las tardes vacías, el café derramado, la bienvenida hosca, las espaldas enfrentadas, la mueca ingrata, las manos frías, la saliva agria. 

Todos los días tiran la moneda.


Vómito 

A Alicia le aterroriza vomitar. Y eso que sabe, lo sabe con absoluta certeza, que ese horroroso tormento en su estómago que la hace boquear de dolor y retorcerse en agonía desaparecerá con tal sencillo remedio. Pero cuando empiezan las arcadas, arañando la garganta y sofocando el aire, nublando la vista y apuñalando sus vísceras, se siente morir. En esos instantes, el mundo desaparece tragado por el miedo a ser destruida en la avalancha agria que parece querer clausurar para siempre todos los conductos que la conectan con la vida. Por eso intenta negar a su cuerpo el fácil consuelo, con la esperanza inútil de que el malestar pasará solo, de que no hará falta atravesar el trámite angustiante de esa momentánea aniquilación que lo anula todo. 

Alicia ha tenido que reunir todas las fuerzas del universo para pronunciar esta frase: 

—Nos tenemos que separar. 


Sexo 

Esteban se demora en caricias sobre la piel suave de Alicia. Acerca la boca a un pezón, que lame con delicadeza primero y luego succiona con deseo creciente. Ensaliva su camino hacia el vientre, se interrumpe en el secreto del ombligo y luego culebrea hasta el punto de máximo placer. Ella ya ha abierto las piernas para acogerle, y Esteban siente el miembro tan hinchado que necesita de sus paredes blandas y húmedas para aplacarlo. Cabalga sobre el cuerpo ofrecido de Alicia con una urgencia que le acelera, y su pelvis empuja cada vez más rápido, cada vez más rápido… 

…cada vez más rápido, la mano, cada vez más rápido, y su semen se desparrama en espasmos por el pecho. El sexo está en la cabeza, dicen. Para Esteban es el último reducto que le queda para ahogar su nostalgia de Alicia. 


Ana Grandal, del volumen de microrrelatos Hola, te quiero, ya no, adiós (próximamente en la Tierra, en Amargord Ediciones).

https://anagrandal.com/

sábado, 21 de octubre de 2017

BANDERAS por PEPE PEREZA



Que yo recuerde nunca he enarbolado una bandera. No me gustan, ninguna de ellas. Pero si tuviera que elegir una sería ésta: la foto que tomó de la Tierra la Sonda Cassini al pasar junto a Saturno. Un diminuto punto de luz que apenas se distingue en medio del negro infinito. Esa sería mi bandera, una que no ensalce la grandeza de nada, todo lo contrario, que nos recuerde constantemente lo pequeños que somos.

Pepe Pereza, del blog Asperezas.


lunes, 16 de octubre de 2017

NO COMAS MI CORAZÓN: Prólogo.




Militia est vita hominis super terra

La presencia de esta cita latina de la Vulgata y del libro de Job en uno de los primeros poemas de este libro; cita, por otra parte, tan sugerente siempre y tan cercana al concepto de aventura poética, le sirve a Pablo Malmierca para continuar la senda que tomase en su anterior y arriesgado libro dD, en el que a partir del concepto de desgarramiento, marcado desde su inicio por una cita de Hegel: “El espíritu solo conquista su verdad cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento”, se plantea una aventura dialéctica a través del amor en la que el héroe de aquel libro frontera, dD, aparece ahora como un sujeto épico y poético, como un Hércules de carácter mitológico, en continua lucha para llevar su vida sobre la tierra desde la óptica del amor desgarrado y descorazonador, y la pérdida, o la transformación de la palabra y el poema enredados y ofrecidos al modo clásico, en esa épica peculiar y tan de reliquia que expone de forma clara entre sus versos.

No comas mi corazón, supone una clara continuidad, ahora desde la complementación de la épica del mundo clásico o barroco, con la propia forma de decir del poeta, con ese mundo de introspección psicológica que apareciera en sus versos anteriores y que definen su voz y su forma de mirar (“Esencia de continuidad / en el cuerpo ajeno del pasado”). 

No obstante, conviene decir que en este caso el lector va a encontrarse con una serie de poemas ubicados en una suerte de sinfonía de transformación simbólica estructurada en seis tiempos diferenciados, en los que el proceso creativo avanza y se desarrolla significativamente desde la presencia inicial de un héroe cercenado hasta su transformación en otro personaje diferente gracias a la poesía. Todo ello al lado de cierta dualidad continua que obliga al autor a buscar una salida necesaria (“Después de morir en todo/ vivir instalado en tu cuerpo”) a través de las palabras y la experiencia poética siempre en lid y renacidas, a veces, de sus propias cenizas dialécticas: “prólogo / epílogo”, “pensamientos/sentimientos”, “humedad / sequía”, “tú / yo; todo / nada”. 

Igual que sucediera con dD, en este libro frontera, -como podríamos definir la forma de construir los poemas de Pablo Malmierca-, aparece la búsqueda de la identidad marcada por una forma de lucha (“preso del ritmo de tus versos / de la sombra de sus pasos / de la crisis de su fuego”), de militancia en esta poesía desgarrada que se encuentra latiendo en los diferentes estados físicos de la materia, líquido, sólido o gaseoso; estados que se entrecruzan mezclándose con otro nuevo, que intersecciona con ellos complementándose, y que parece ser una especie de estado físico poético de carácter poliédrico, centrado en esta peculiar forma de mirar, caleidoscópica y vítrea que busca su salida en la luz de una poética peculiar, tan tenaz y dura como la propia soledad.

La mezcla, la trabazón de la palabra poética y las citas clásicas con un lenguaje de lucha y unos parámetros y personajes, a mi modo de ver y como ya apareciera en su anterior libro, simbólicos y cercanos de alguna manera al mundo del Cómic y a cierto tipo de barroquismo, hacen de No comas mi corazón, un libro de poemas que podríamos incluir en un modo de escribir que, atendiendo a sus ingredientes poéticos, épicos y próximos al Cómic, calificaríamos -sin querer crear ningún tipo de categoría poética sino un modo de acercamiento a esta escritura- como una muestra de lo Poepicómic, donde el personaje épico, el poeta en este caso, como un Caravaggio redivivo en los versos y blandiendo esa “Humilitas occidit superbium” que aparece citada en el poema Vanitas vanitatis, llegará a ser consciente de que el orgullo y la codicia del héroe solo pueden desaparecer tomando la espada de la humildad para cortarle la cabeza al gigante de los miedos, la angustia y la pérdida de ese amor. Humildad necesaria desde la que busca integrarse en la experiencia y la aventura poéticas para encontrar una salida (“Reiné triunfante sobre el fracaso y la codicia / en tu nombre ignoto desequé raíces / navegué en un viaje inacabado”); por eso el poeta luchará desde esa sencilla humildad de entrega, pues se sabe necesitado de la otra parte de la dualidad a la que busca para integrarse (lugar / no lugar) y encontrar alguna salida.

En el análisis de la presencia de lo Poepicómic entre los versos de Pablo Malmierca y desde la propia aventura amorosa, no deja de ser curiosa y llamativa la importancia que tiene la cita de Fausto de Goethe que aquí se incluye: “Vi veri universum vivus vici” y que, como sabemos, aparece en el Cómic original V de Vendetta de Alan Moore en el que se basa la famosa película; así como el personaje Tetsuo “El hombre de hierro” tan cercano al Cómic; los inquietantes personajes nórdicos, Geri y Freki, lobos de leyenda y compañeros de Odin, representantes genuinos de la codicia; o los interesantes, intrigantes y descorazonadores amores de reliquia medieval entre Crisele y Memmón.

Ese poder de la verdad que aparece en la cita de Fausto y que Pablo Malmierca incluye de manera tan certera para elevar el orden poético, aclara el contenido moral de este libro que basa su forma de mirar (“Si supieras el valor de una mirada/ no venderías cara tu presencia”), su aventura y su lucha poéticas (Quamodo fabula sic vita), en una necesidad de salvar en la lucha de amor en la que se aventura, al menos las palabras; aunque el grito del poeta, -que desgarra desde dentro-, suponga un cuchillo que flota avisándole a él y al lector de lo necesario que es el compromiso poético que implica la cordura. 

Resulta curioso observar cómo también, a tenor de la aparición de este punto de vista moral, parece que lo que hemos llamado aquí Poepicómic, característico de esta forma de hacer versos, se complementa con un posible modo de mirar más Poeticómic, que conformaría una de las claves de esta peculiar, ética, intensa y cruda poesía, a la que desde No comas mi corazón, el autor nos está invitando. 


Luis Ramos de la Torre, prólogo a No comas mi corazón, de Pablo Malmierca (PiEdiciones, 2017).


viernes, 13 de octubre de 2017

UN POEMA de JULIA GUTIÉRREZ



Yo no sirvo para poner floreros
en la mesa ni coser dobladillos
porque ciertas reglas lo dicten,
no sé cocinar ni recordar
que a las dos cierra la panadería,
no sé estar atenta en una conversación
sobre lo que ha subido el agua,
tampoco hacer planes para echarle migas
a los patos del estanque los domingos.

Yo me fumo los días y escribo poemas,
no quiero relojes ajenos que me recuerden
que llego tarde a mi propia vida,
voy manteniendo el equilibrio
entre el arranque de ira y la paciencia
en el atasco que conduce al hastío
de ser adulta camino del trabajo.

A mí no me gusta madrugar
me gustan las madrugadas,
me dejo los paraguas en los bares,
me apunto al penúltimo whisky de la noche
mientras dejo fluir mis emociones
y a veces me quedo en punto muerto
en el momento más crítico.

Yo sé estar sola pero también
echar de menos que me recuerden
que se me olvidan las llaves.
No sé mantener la esperanza
ante la certeza de una puerta cerrada
ni sé retener a nadie a mi lado:
los rehenes no me gustan
ni los rompecorazones.

Algunos días mi cabeza es un globo de helio
enganchado en una nube
pero todos los días silbo canciones en el coche
manteniendo el tipo ante las imposturas
consciente del precio de la vida
siendo fundamentalmente mía
dentro de mi desastre.


Julia Gutiérrez, del blog A la cola del viento.


Imagen: Johan Fournier

lunes, 9 de octubre de 2017

UN POEMA de JUDITH RICO



La vida se me hace agua
para tus flores,
y tú no estás ahí para decirme
que las margaritas no toleran la sal
o que odias cuando escribo poemas
y los sujeto con mis horquillas
a los tallos que quedan atrás
acariciando el mármol.

No vienes,
pero sigues estando.
No estoy,
pero seguiré viniendo
hasta que el corazón se me haga agua
y muera evaporándome en tus jarrones.


Judith Rico


domingo, 8 de octubre de 2017

TU PRETÉRITO OLVIDADO por AINHOA MARTÍNEZ RETENAGA



Tendida en la almazara de una compunción bastarda,
arrodillada ante el cimacio antropomórfico
de una exultación aviesa,
doblegada tras las batipuertas apócrifas
de tu caquéctico abatimiento.
Y la imponderable fonología de tu gañido,
taladrando la fisiología inexacta de mi cerebro desfigurado,
agigantando la desolación aguerrida de mi memoria ulterior,
ultrajando la pronunciada espadaña
de mi paradójica cordura;
engendrando la voz invicta que en tus manos no soy.
Discurre fastuosa por el epitelio de tu convulsión,
una algarada que negligente obstruye
los huecos de tu respiración marchita
que execrable y agreste,
me mira.
Yo torno óvalo la delicuescencia de tu nombre
y me sublevo contumaz contra lo punible de su retirada.

Ainhoa Martínez Retenaga


viernes, 29 de septiembre de 2017

¿DE QUIÉN HABLA EL VERBO? por LAURA MARTÍNEZ GARCÍA



¡Oh!, haber curvado la línea recta, torcido el gesto en un mohín, desatado las iras en exacta puntualidad inglesa, me convierte, acaso, en ilesa muerte, y eterna vida.

¡Oh!, haber salpicado el magnetismo de las viejas palabras, pulido y abrillantado la bruma, y una incierta incógnita en el modo de resolver los problemas que surgen, me convierte incluso, en pasión.

¿De quién habla el verbo?,¿a quién describe el adjetivo?, ¿quién atiende al sustantivo que nombra lo innombrable, borra lo imborrable, vence lo invencible?.

¿Qué circunstancia complementa al tiempo?, ¿qué miedo causa la huida sin excusa en el laberinto del estío?.


Laura Martínez García


martes, 26 de septiembre de 2017

SIEMPRE FUE EL MOMENTO DE TODO por PABLO MALMIERCA




Hubo un tiempo en que desprecié el mundo,
ahora,
permíteme mirar hacia un lado
para no ver las lápidas del olvido,
las brasas de la tierra,
los fuegos otoñales,
la mordedura de la mangosta,
al fugitivo decapitado.

Sí,
hubo un tiempo de pánico y rechazo,
donde las libélulas
devoraban a las medusas,
mientras mi mente viajaba a través del ruido.

Sí,
hubo un lugar alimentado por el odio,
cubierto de huesos carcomidos por la rabia,
con la circulación esclerotizada
y los brazos pegados al cuerpo como losas.

Sí,
hay un momento
donde todo cambia,
donde dejas de mirar a un lado,
donde la vista se hace puente,
donde los brazos convergen.

Sí,
hay un momento
para la vida después de la muerte.


Pablo Malmierca


lunes, 25 de septiembre de 2017

ECHAR A VOLAR por VALENIA GIL



Estoy sensible, muy, muy sensible... todo me emociona, me emociona una canción, me emociona un señor sonriente que da vueltas y vueltas cojeando levemente por un ictus habiendo perdido el habla pero no la enorme sonrisa que cada mañana me dedica y yo me emociono, le sonrío y giro la cara y me caen las lágrimas por él... qué bonita es la vida Dios, qué bonita es pese a todo... esa sonrisa de ese hombre, esa otra de una mujer empujando un carro de chatarra pero capaz también de sonreír pese a todo... tal vez porque les queda lo mas importante... la vida... la vida...

Y yo quiero comerme la vida a bocados y volver a ser la que siempre fui y dejar de ser la que anduvo a la deriva por mares turbios de bebida (aunque no bebiera), quiero salir ahí fuera mirando el presente como se merece, con una bonita sonrisa que mis padres pintaron en mi rostro y ganas, muchas ganas de sonreírle a la vida...

Los motores de arranque han empezado a mover sus turbinas, puedo oír su leve rugido, pronto las ruedas que me sostienen se esconderán en mis entrañas para con la fuerza de mil impulsos echar a volar hacia arriba, ahí donde el peso es tan leve como en un medio acuoso pero además puedes respirar aire fresco y limpio...

Voy, mi pecho late y mi boca empieza a salivar para saborear el mundo...

Prepárate mundo... no pienso dejarte ni una miga...

Valenia Gil


viernes, 22 de septiembre de 2017

ANA WIYA KASHA: 4 Poemas.


No hay texto alternativo automático disponible.

Ella no ha pedido
el papel de sumisa
en la fiesta,
reniega de él,
pero lo hace bajito,
como para ella,
como para las otras mujeres
que vienen de toda la vida
arrastrando esta pesada piedra.

Ella no ha elegido,
agachar la cabeza,
vivir peor,
aguantar más.

Ella no ha elegido,
pero no se rebela,
no sabe cómo hacerlo,
no encuentra a qué asirse
en este mundo de hombres,
pensado para hombres,
que por supuesto
las quieren esclavas,
calladas,
en casa,
haciendo la comida,
haciendo la cama,
limpiándolo todo,
lavando la ropa,
cuidando a los hijos,
a los padres,
a los enfermos,
haciendo la compra,
haciendo la cama,
haciendo calceta,
haciendo de todo
menos pensar.

En dónde está escrito
que no pueda soñar,
que no pueda opinar,
que no pueda cambiar.

Ella no sabe
dónde está la salida,
porque el mundo la quiere
sumisa y perfecta.

*

¿Por qué ha de importarme
que dentro de 50 años
nadie me recuerde?
Ahora escribo más,
que duda cabe,
pero no necesariamente escribo mejor,
me da la sensación en ocasiones
de tener a alguien
leyendo por encima de mi hombro,
alguien censurando, aplaudiendo,
alguien decidiendo
si merece la pena o no.

Y no quiero,
no me da la gana,
yo nunca escribí
para que otro decidiera por mí.

Siempre escribí para salvarme,
para hacerme a mí misma
entendible la realidad,
esa que tantas y tantas veces
se me puso de manos,
que me hincó
con tanta furia la garganta.

Pepito Grillo dice
que me repito,
¡ cómo no!

¿De que otra cosa voy a hablar
si no es de la vida?
¿Cómo no voy a sangrar
versos y más versos
de aquello que me arde por dentro?

*

No tener donde caerte muerto,
acaso te preocupe,
desconoces que la muerte
siempre es gratis,
que nadie queda
por encima de la tierra.

Es mucho peor
no tener donde caerse vivo,
no tener con quién
caer,
las veces que haga falta.

Te cansarás de atesorar
riquezas a deshora,
darás tu alma a quien sea
por hallar al menos
una mano
que te borre el frío.

*

¿Quiénes son los poetas de hoy?
¿A quién gritan?
¿A quién reclaman?
¿Por quién escriben?
¿Qué cosas les queman la garganta?


Ana Wiya Kasha


martes, 19 de septiembre de 2017

EL TAMAÑO IMPORTA por MARÍA GUIVERNAU



Importa
que el colchón crezca
con tu ausencia,
que tus abrazos
me abarquen hasta el pecho,
que las decepciones
quepan en el fondo del último cajón
y se hagan olvido,
que el impulso de las ganas
borre distancias y aumente el deseo,
maquillando la nostalgia,
que el riesgo que corramos
sea proporcional
al objetivo que queramos alcanzar,
que la cantidad de lágrimas
nunca supere la de sonrisas,
que las cicatrices que nos atraviesan
se midan siempre en centímetros
de dolor cerrado
sin posibilidad de supurar,
que los miedos encojan
al bañarlos en agua fría,
que los sueños
lleven levadura en su masa
y doblen su tamaño al hornearlos,
que infinito sea de sexo,
de caricias,
de labios besando,
de amor.
Porque el tamaño,
al final,
siempre importa.

María Guivernau


lunes, 18 de septiembre de 2017

CUARTO DE EGB por GSÚS BONILLA




Nos despiojaban
cuando lo que teníamos
eran pulgas -malas pulgas-

aquellos tíos tan listos
desconocían por completo
que nuestra sangre era azul
puesto que éramos príncipes,
miserables, pero príncipes

y lo peor de todo
aquellos tíos tan listos
tampoco sabían

que entre parásitos

siempre

hubo

clases


Gsús Bonilla, de PGB. Poesía General Básica 2007 / 2017 (La Penúltima Editorial, 2017).

https://www.facebook.com/La-Pen%C3%BAltima-editorial-515828045265515/

jueves, 14 de septiembre de 2017

DEL ÁLGEBRA DE LA PALABRA por LUIS COLDER




[ 1 ]

Salgo al poema, que es la vida,
a la sabidurìa de los pasos
y a su sencillo envès,
me llevo la doble Torà de la vigilia
y el conocimiento antiguo de los mapas;
suenaTannhäuser –a cielo abierto– en la puerta,
he visto cosas que jamàs creerìais,
sì, el rocìo en el pico de las ocas,
cuerpos en llamas màs allà de los sentidos,
y todo se consuma en este aleph de tinta,
y lo que [ es | se ] licùa en el espejo de la noche
que se fue a negro, con tu ropa interior, hace rato,
entonces me das cuenta de que estàs a solas
con la antìfona de ti misma,
es hora de partir,
antes de que llegue la luz
al camino
y la balanza al sentido.


[ 2 ]

Recuerdas:

– Ballard espera su aviòn.
Y tù armas una chaqueta de
Purificaciòn Garcìa.

La niña se rìe de tu pose
cartesiana cuando buscas
la ilusiòn màs bella en el duty free
de la mañana,
y se te enredan las venas,
y el iris te ve por ùltima vez
a un poeta sentado que duda
tu vuelo, y le crees cuando dice
que siempre debe cobrarte en negro.

Lonjas en los ascensores del primer mundo
que entretenidos suben y bajan
su aire embalsa(ma)do en fragancias
caras, y amanece la estadìstica
y su memoria
de cuerpos exhaustos que sueñan rutas iniciàticas,
atajos quizàs algo cercanos a la vida
y a sus  (arrabales materiales).


[ 3 ]

error http 404.0
recurso no encontrado

se ha quitado el recurso que
està buscando
se le ha cambiado el nombre
o no està disponible
en este momento
deberìa buscar fortuna y rosas
en otra parte

Polaroid urgente de tu làgrima
notaria
de un vacìo cierto
cuando el amor es una maleta
abierta
en una cama doble
en una casa simple
que te abandona
al callejero de Pamplona
sin verso de vuelta
junto al dorso antiguo
de la carne
y de sus nombres


[ 4 ]

Marìa Kodama hace caja; Nueva York
ejercita su condiciòn urbana
y la lluvia se detiene
en las fotos de Central Park.
Despuès, llega, corriendo,
repleta de bolsas
y en sus malentendidos tacones altos.

Estoy sentado, me apura el tercer ¿què hago yo aquì?
– ¿No vas a la conferencia?
– No.

Y la tarde se convierte
en un pequeño acontecimiento que nos elige
para asistirla, a la espalda cuatro dìas de agua,
y tù rìes, mineral.

En unas horas China Town nos atiende en su perpetuo
anochecer, mientras, alguien habla de Cortàzar
–en la penumbra del primer mundo–
a una panda de jubilados de nuestra vida.


Luis Colder, Del álgebra de la palabra (Baile del Sol, 2017)-

http://bailedelsol.org/index.php?option=com_booklibrary&task=view&id=819&catid=115&Itemid=427

lunes, 11 de septiembre de 2017

PADRE por JULIO ROMERO



Si supieras, padre, que he necesitado apurar tu vida para entender que fuiste engullido por los convencionalismos de otra época donde la monotonía de la disciplina forjaba hombres desaprensivos, hombres emocionalmente distantes, preparados para no sentir remordimiento cuando el cansancio no os permitiera encontrar satisfacción ni tan siquiera en vuestro propio hijo.
Julio Romero